“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede
esconder… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas
obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” — Mateo 5:14-16
Introducción:
Vivimos en una era donde las pantallas han sustituido muchas conversaciones cara a cara, y
las redes sociales se han convertido en un reflejo (o a veces una distorsión) de nuestra vida
diaria. Como creyentes, no estamos llamados a escondernos del mundo digital, sino a ser luz
también en ese espacio.
1️⃣ Mantener la Integridad: Ser la misma persona online y en privado
La integridad se prueba cuando nadie te está mirando… o cuando crees que solo unos pocos
lo están. Las redes sociales pueden tentar al creyente a aparentar una espiritualidad
superficial o a adoptar actitudes que en persona nunca tendríamos.
✅ ¿Publico lo que edifica?
✅ ¿Comento con respeto aunque no esté de acuerdo?
Mateo 5:14 nos recuerda que somos “la luz del mundo”. No podemos encender esa luz solo
cuando nos conviene; debemos reflejarla con coherencia en todo lugar, incluyendo
Instagram, TikTok o Facebook.
2️⃣ Ser auténtico: Mostrar una fe real, no editada
La autenticidad no es sinónimo de perfección. Es mejor mostrar un proceso genuino con
Dios que proyectar una imagen pulida sin sustancia. Muchos se sienten más identificados
con nuestras luchas reales que con nuestras victorias editadas.
Ser auténtico en línea significa no usar la fe como estrategia de marketing, sino como
expresión sincera del corazón.
Mateo 5:15 dice: “ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud…” Es decir, no
escondas tu verdadero testimonio por miedo al rechazo o por tratar de encajar.
3️⃣ Cuidar el Testimonio: Tu vida habla más fuerte que tus publicaciones
Publicar un versículo no es lo mismo que vivirlo. El verdadero impacto no está en el número
de “likes”, sino en cuánto tu contenido glorifica al Padre.
Las redes pueden ser una trampa de ego… o un altar de adoración. La diferencia está en la
intención del corazón.
Mateo 5:16 nos llama a que nuestra luz brille de tal forma que otros “vean vuestras buenas
obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Eso incluye cómo respondemos a
críticas, cómo tratamos al que piensa diferente, y si nuestros mensajes inspiran o dividen.
Conclusión:
Las redes sociales no son el enemigo. Son una plataforma para predicar sin púlpito,
discipular sin paredes, y brillar donde muchos caminan en oscuridad.
Mantener la fe en tiempos digitales no es solo posible, es necesario. Dios te ha puesto en
esta generación con propósito, para que aún en lo digital, seas una luz que no se apague.
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