�� “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
— Génesis 1:27
�� “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, e
cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio;
glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” — 1
Corintios 6:19-20
Introducción:
En una época donde la confusión sobre la identidad sexual se ha normalizado, es más
importante que nunca volver al diseño original de Dios. La cultura nos invita a redefinir lo
que ya fue definido por el Creador. Pero como cristianos, debemos mirar la sexualidad, la
identidad y la fe a través del lente de la Palabra, no de la opinión popular.
¿Qué dice realmente la Biblia sobre quiénes somos y cómo debemos vivir? ¿Cómo podemos
caminar en amor, verdad y respeto sin negar lo que Dios estableció desde el principio?
1️⃣ Fuimos creados a imagen de Dios
Génesis 1:27 es claro y profundo: “Varón y hembra los creó.” La identidad humana no es un
accidente ni una elección arbitraria; es una expresión del propósito divino. Cada ser
humano fue creado a imagen de Dios, con dignidad y valor, pero también con un diseño
específico.
El hombre no fue creado para convertirse en algo indefinido. La mujer no fue diseñada para
confundirse con lo que no es. No fuimos creados para disfrazarnos de lo que no somos, ni
para imitar animales, objetos o caricaturas. Fuimos creados para reflejar la gloria de Dios
con nuestras vidas, incluyendo nuestra sexualidad e identidad.
2️⃣ El cuerpo es templo, no campo de experimentos
1 Corintios 6:19-20 nos recuerda que nuestro cuerpo le pertenece a Dios. No somos
nuestros propios dueños para hacer con él lo que queramos. Cuando alguien modifica su
cuerpo sin honra al Creador, está deshonrando el templo del Espíritu.
La identidad no se redefine por emociones o tendencias. La identidad se descubre en Cristo.
En Él encontramos dirección, propósito y sanidad para cualquier confusión. Honrar a Dios
con el cuerpo también incluye respetar el género con el que fuimos creados.
3️⃣ Amor, verdad y respeto: el equilibrio bíblico
Hablar de estos temas no es un llamado al odio ni a la burla. Es un llamado a la verdad en
amor. Como creyentes, debemos hablar con firmeza, pero también con compasión. No se
trata de condenar, sino de iluminar con la luz de la Palabra.
Jesús no negó la verdad por agradar a las multitudes, pero tampoco negó el amor por decir
la verdad. El verdadero cristiano camina con ambas: firmeza en la doctrina y misericordia
en el trato. Eso es lo que transforma, lo que libera, y lo que sana.
�� Conclusión:
Dios no creó confusión, Él creó propósito. El mundo grita “define tu verdad”, pero Dios
susurra “conócete en Mí”.
La identidad sexual no se elige, se recibe. La sexualidad no es un juego de roles ni una
expresión sin límites. Es parte del plan santo y perfecto del Creador.
Hoy más que nunca, necesitamos creyentes que no tengan miedo de hablar la verdad con
amor, que defiendan el diseño original con respeto y firmeza. Porque cuando conocemos al
Diseñador, comprendemos mejor el diseño.
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